LA VIDA LOCA
Documental sobre la
mara 18 en el Salvador
En la colonia la Campanera, en
Soyapango de El Salvador, se realizó la grabación de "La vida loca", un
documental filmado con cámara al hombro y en algunas ocasiones de incognito,
recoge la cotidianidad de miembros de una de las principales agrupaciones
pandilleras de El Salvador, la Mara 18, que se caracteriza por tener su propio
lenguaje, tatuajes, códigos y elevados niveles de agresividad, violencia y
criminalidad. Las llamadas maras salvadoreñas o pandillas, que se enfrentan
entre sí con gran violencia, integradas por jóvenes tatuados de la cabeza a los
pies que se dedican principalmente a la extorsión, al robo y al tráfico de
drogas.
Este documental, trata sobre la vida
real de los pandilleros, especialmente sobre los integrantes de la mara 18 en El Salvador sin dejar de considerar a su rival eterno, la mara Salvatrucha. Estas
bandas o pandillas fueron creadas a partir de modelos surgidos en la ciudad de
Los Ángeles, que siembran el terror en El Salvador. Una historia creada en un
mundo globalizado y que describe los orígenes de uno de los probables mitos
fundadores del crimen organizado.
En este drama de la cruda realidad se
permite acceder a los territorios privados, a la intimidad de una comunidad
asentada en el corazón de las tinieblas, pero esto es una consecuencia de
muchos años de desintegración social. Donde los integrantes de estas pandillas
han decidido tomar este camino, porque al final para ellos no existe otro. Dentro
de las pandillas encuentran comprensión, afecto, compañerismo y hasta quienes
dan la vida por sus compañeros, cuestiones que en su mayoría no encuentran en
el hogar, en la familia.
Esta es una estructura social, donde
se estrechan lazos muy fuertes como una familia, la cual es dirigida por
líderes que dentro de una estructura bien definida son los responsables de
mantener el control y de guiar las acciones de todos sus integrantes. Sin embargo
en este tipo de estructura, sobresale el autoritarismo, predomina la violencia
y la lucha por el control de territorios, el sentido de pertenencia es muy
fuerte, la codependencia es mayor aun, quien entra difícilmente, sale ileso,
debe pagar el precio por salirse de la mara, y casi siempre el precio es la
propia vida.
Los lazos de amistad son tan fuertes
entre ellos, que mientras una sociedad los margina y descalifica ellos como
miembros de una familia (pandillas) se unen con más fuerza, las acciones
represivas de las autoridades no siempre dan resultado, y eso es bien sencillo
entenderlo, más son las acciones de represión y casi nada de reinserción y protección
para quienes deseen abandonar a la mara.
Tratando de encontrarle explicación
a los orígenes de las “maras” y el porqué de su forma de vida, es necesario
aceptar que tales acciones obedecen a problemas netamente sociales, como la
pobreza, la inseguridad y la desigualdad y las precarias condiciones de vida,
entre otros, los cuales llevan a buscar salidas y escapes de una “miseria
social” a la que llevan sometidos una vida entera.
Un dato importante es mencionar que
el director de este documental fue asesinado en el año 2009 por un miembro de
las maras. Lamentablemente fue muy alto el precio que tubo que pagar, sin embargo, es la realidad de estas sociedades atemorizadas
por las maras.
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